Gadir. Un lugar que enamora desde hace 3000 años

​Articulo de Esperanza Varo Porras.
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Hace algunos años, empecé a investigar sobre esta enigmática ciudad, de la que llevo enamorada toda mi vida, puesto que parte de mi novela Enyra está situada en el Gadir fenicio de sus primeros tiempos. Así que, aunque cuente un poco de su historia lo más objetivamente posible, creo que se me notará el amor que siento por esta tierra.


GADIR ANTES DE LA LLEGADA DE LOS FENICIOS


Antes de la llegada de los fenicios, Cádiz sólo se trataba de tres islotes cercanos a la costa, estratégicamente situados de cara al bajo Guadalquivir y a las ricas serranías mineras de Huelva.


La Península ibérica se convierte en sede deseada, dado su rico subsuelo, cuyos yacimientos resultan ahora muy apetitosos ante la escasez de metales en otras zonas. La fiebre comercial resucitaría aquellas tres islas olvidadas, escala perfecta en el camino hacia las regiones productoras de cobre, estaño, oro y plata. A través de ellas, la cultura oriental se extenderá por toda la península.


GADIR DURANTE LOS FENICIOS


En ese momento los fenicios se ubicaron en dos de las tres islas:



Kothinoussa en griego- Cotinusa “tierra abundante en acebuches” Es el nombre de la mayor de las antiguas islas Gadeiras. En ella los fenicios situaron los templos de Baal-Cronos (en la actual ciudad de Cádiz). Baal era una deidad maléfica, cuya estatua se levantaba en todos los puertos a los que alcanzaba la influencia fenicia. Se le inmolaban victimas humanas durante ceremonias espantosas, así mismo se alzaba el templo de Melkart. Melkart era el dios de los navegantes y de los mares propicios, protector de la ciudad de Tiro



Eritheia. Es el nombre griego donde se situó el núcleo de la colonia. Un asentamiento de diez hectáreas de superficie que debía incluir el templo de Astarté y la zona portuaria.



Astarté: Era la personificación del planeta Venus, simbolizaba el amor y el afecto. Se le representaba con formas delicadas y siempre risueña.



Gadir fue una de las cabeceras de las rutas mineras que centralizaban la transformación y el transporte del mineral tartesio hacia el Mediterráneo oriental. Pero el intercambio no se limitaba al metal, sino que incluía cereales, sal, pieles y esclavos como elementos de exportación y vino, aceite, ungüentos, esencias, perfumes, tejidos, vasijas de lujo y vidrio como principales artículos de importación.



Las colonias y factorías desarrollaron una agricultura intensiva con el objetivo esencial de abastecerse y no depender de las explotaciones indígenas para alimentarse y proveer a centros industriales que dependían de ellas y comerciaban con el excedente.


GADIR EN LA EDAD DEL BRONCE


Las primeras armas de metal son de cobre, pero pronto aparece el bronce como un metal más resistente, pero que conllevaba un sinnúmero de problemas para su elaboración y difusión. El bronce es una mezcla o aleación de nueve partes de cobre por una de estaño. Sabemos que los fenicios acaparan el comercio del bronce en la antigüedad porque conocían el secreto de las minas de estaño del País de Gales y de España.



El bronce se emplearía para realizar utensilios que antes eran de piedra o cobre por ejemplo hachas, martillos, punzones, pero lo más importante fue la creación de un nuevo utensilio “la espada”, que fue una revolución en el arte de la guerra y en la organización social.



Gadir se convierte en la entrada para alcanzar tanto el cobre como el estaño de las ricas minas de la zona de Huelva.


LOS FENICIOS EN GADIR


Los fenicios llegaron a ser excelentes comerciantes y pronto se hicieron a la mar con embarcaciones con quilla distinguiéndose por su navegación en altura.



Todos los establecimientos o colonias tenían unas características comunes:


– Una playa más o menos grande, para que fondearan los barcos.


– Un manantial de agua potable


– Una zona rocosa, generalmente cerca de un montículo, que utilizaban como necrópolis.



Los fenicios ubicaron su colonia frente al estuario del río Guadalete y le dieron el nombre de Gadir (Gdr, “ciudad fortificada”) y desde donde permitía a aquellos comerciantes un fácil acceso natural al interior del reino de Tartessos


Quizás por propia vocación o interés comercial a su paso por las distintas naciones, asimilaron lenguas, culturas y religiones de otros pueblos, por eso mismo posiblemente, tuvieron éxito en su comercio, pues supieron alentar a las gentes de otras razas y condiciones a relacionarse con ellos e incluso a dejarlos establecerse en sus territorios. 


Socialmente, los fenicios se mezclaron más que ningún otro pueblo con gentes de otros lugares donde se asentaron. Los matrimonios mixtos entre fenicios y nativos, eran corrientes.



Es posible que los fenicios hicieran varios viajes antes de establecer una colonia definitiva en las islas Gadeiras. Tal vez las dos expediciones previas a la fundación de Gadir, que nos describen los antiguos historiadores, constituyan un resumen legendario de una forma de contacto que pudo haber tenido lugar con anterioridad al establecimiento colonial, e incluso podría haberse mantenido como modo de intercambio paralelo a la explotación colonial de los recursos naturales de los Tartessos. 


Los Fenicios animados, sin duda por los beneficios que reportaba el comercio con Tartessos, deciden finalmente establecerse de forma permanente en la Península y Cádiz, Gadir, la ciudad amurallada, será su principal centro de acción. Desde allí irradiará una intensa actividad económica, administrativa y religiosa. El epicentro, sin duda, sería el famosísimo templo de Melkart, el dios tutelar de la expansión colonial fenicia.


CITAS DE ANTIGUOS HISTORIADORES


Sobre la fundación de Gadir he aquí lo que dicen recordar los gaditanos; que cierto oráculo mandó a los tirios a fundar un establecimiento en las Columnas de Hércules, los enviaron para hacer la exploración, llegaron hasta el estrecho que hay junto a Calpe (Gibraltar) y creyeron que los promontorios que forman el Estrecho eran los confines de la tierra habitada y el término de las empresas de Hércules; suponiendo, entonces, que allí estaban las columnas de las que había hablado el oráculo, echaron el ancla en cierto lugar de más allá de las columnas, allí donde hoy se levanta la ciudad de los exitanos (Sexi-actual Almuñecar). Más como en este punto de la costa ofreciesen un sacrificio a los dioses y las victimas no fueron propicias, entonces se volvieron. Tiempos después los enviados atravesaron el Estrecho, llegando hasta una isla consagrada a Hércules, sita junto a Onuba (Huelva), ciudad de la Iberia y a unos mil quinientos estadios fuera del estrecho; como creyeran que estaban allí las Columnas, sacrificaron de nuevo a los dioses, más otra vez fueron adversas las víctimas y regresaron a la patria.



En la tercera expedición fundaron Gadeira, y alzaron el santuario en la parte oriental de la isla, y la ciudad en la occidental. Por estos unos creen que los promontorios que forman el estrecho son las Columnas, mientras que otros las identifican con las de Gadeira, habiendo quien cree que está fuera, más lejos que Gadeira.



Estrabón 3,5,5



Creían los griegos de la antigüedad que la destrucción de Ilion (Troya) por la coalición de pueblos helenos que lograron así liberarse del control que esa ciudad ejercía sobre toda la navegación que se adentraba por el Estrecho de los Dardanelos, había tenido lugar el año 1185 a.C. Tal fecha se convirtió para los clásicos en una importante referencia cronológica, en un punto de partida a través del cual se situaban los acontecimientos históricos, siendo la época que había precedido a aquel acontecimiento bélico simplemente “los tiempos anteriores a la guerra de Troya” (Cómo nosotros hacemos ahora con los tiempos anteriores o posteriores al nacimiento de Cristo).Tomando como punto de partida precisamente ese año, el historiador romano Cayo Veleyo Paterculo, llegó a precisar que Gadir, se había fundado por los fenicios de tiro el año ochenta después de la conquista de Troya, es decir en el año 1104 a.C., con lo que de aceptarse esta cronología, sería el núcleo urbano más antiguo de todo el Occidente. 


Sin embargo, no existe acuerdo entre los estudiosos para determinar la llegada de los fenicios a la península, existiendo fuertes contradicciones entre las fuentes históricas y las arqueológicas, así por ejemplo, hay una gran coincidencia entre historiadores de distinta procedencia sobre la fundación de Gadir en torno al año 1100 a.C.; sin embargo, los hallazgos arqueológicos existentes hasta no hace muchos años estaban fechados entre los siglos VII y VI a.C., pero con posterioridad, nuevos descubrimientos arqueológicos en Cádiz han sido datados al menos en el s. IX a.C., lo que hace que las afirmaciones históricas cobren más veracidad.



Aquí está la ciudad de Gadir, pues en lengua fenicia se la llama Gadir a todo lugar cerrado AVIENO, 263-307


En Cádiz existía un templo a Venus, situado en un islote al oeste de la ciudad. AVIENO Esta divinidad romanizada corresponde a la Astarté fenicia, protectora de la navegación. La diosa tiene un carácter astral, representado por el planeta Venus; es el lucero del amanecer y del crepúsculo, que guía a las embarcaciones de altura. La aparición de los hallazgos bajos el mar es indicio que el culto obligaba a arrojar a las aguas las ofrendas, que fueron acumulándose allí a lo largo de cientos de años entre los siglos VII y III a.C.


YACIMIENTO ARQUEOLÓGICOS EN LA CIUDAD DE CÁDIZ


Visité este yacimiento arqueológico, situado en los bajos del antiguo Teatro de Títeres en pleno casco antiguo de la ciudad de Cádiz y la verdad es que son una impresionante ventana a su pasado más remoto que, contado de una manera amena y didáctica, te hace sentir como parte de ese pasado.



Las excavaciones arqueológicas han demostrado que la antigua ciudad de Gadir se encuentran debajo de la actual ciudad de Cádiz. Han podido delimitar un hábitat de carácter urbano cuya cronología se extiende desde momentos anteriores al siglo IX a.C. hasta inicios del último cuarto del siglo IV a.C. y donde han podido identificar una potente ocupación de época fenicia arcaica.



La escasez de restos arquitectónicos de asentamientos fenicios en todo el mediterráneo, hacen del yacimiento arqueológico Gadir, un lugar imprescindible para descubrir las formas de vida de la desaparecida cultura fenicia. El yacimiento se encuentra en el punto más alto de la antigua isla de Erytheia, la menor del antiguo archipiélago gaditano, por lo que se ha convertido en un importante punto de referencia para las diferentes interpretaciones sobre la posible ubicación del asentamiento urbano de Gadir.


El yacimiento se estructura en diferentes planos que se corresponden a las distintas épocas de ocupación del asentamiento, destacando el trazado de calles, viviendas y utensilios correspondientes al siglo IX a.C. Se conservan un total de ocho viviendas distribuidas en dos terrazas y organizadas en torno a dos calles pavimentadas. Todas estas construcciones han sido realizadas siguiendo lo que se denomina arquitectura de la tierra, es decir realizadas principalmente con barro y arcilla.


Las calles fueron pavimentadas con arcilla desde que se construyeron los primeros edificios. Es muy interesante como todavía se puede ver muchas huellas fosilizadas de varios bóvidos, que recorrieron estas calles.


El eje central de la visita gira en torno a la figura de Mattan, un fenicio fallecido en un gran incendio que tuvo lugar en la ciudad en el siglo VI a.C. y cuyos restos forman parte importante de la temática del recorrido.


Además de estos restos fenicios se conservan construcciones de una factoría para la manufactura pesquera romana, con sus piletas para realizar pescado en salazón.


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