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Obama reduce la sentencia de Chelsea Manning, confidente de WikiLeaks

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El presidente de EEUU, Barack Obama, conmutó el martes lo que resta de la condena penal de Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército que fue condenada por la filtración en 2010 de miles de documentos que revelaron actividades militares y diplomáticas de Estados Unidos en todo el mundo y volvieron famoso a WikiLeaks, que publicó todas las revelaciones.


Manning podrá dejar la prisión militar de Fort Leavenworth, Kansas, el 17 de mayo próximo, en vez de hacerlo en 2045, cuando habría terminado su sentencia de 35 años, la más severa jamás impuesta por un caso de filtraciones en Estados Unidos de la que ya ha cumplido siete años, señala el New York Times.


La decisión de Obama promete ser un alivio para Manning, quien intentó suicidarse dos veces el año pasado y tenía un futuro incierto en Fort Leavenworth dado su estatus como mujer transgénero en una prisión masculina, donde tuvo que luchar para conseguir el tratamiento hormonal necesario para su transición.


En ese sentido, la conmutación de la pena también relevó al Departamento de Defensa de la difícil responsabilidad de tener que proveer un tratamiento como el de un posible proceso de reasignación de sexo, que el Ejército no tiene ninguna experiencia en proveer.


Manning decidió volver públicos todos los documentos, según escribió en ese momento, con la expectativa de que provocaran “discusión, debate y reformas a nivel global”. WikiLeaks los publicó en cooperación con varios medios, incluido The New York Times. La plataforma y su fundador, Julian Assange, ganaron notoriedad tras las revelaciones.


Los fiscales después acusaron a Manning de traición y de “ayudar al enemigo” bajo el argumento de que la publicación de los documentos secretos en internet los volvía accesible para todos, incluidos grupos como Al Qaeda.


La Casa Blanca ya había anunciado en días recientes que Obama estaba revisando el pedido de clemencia de Manning, en contraste con la solicitud de perdón que fue presentada en nombre de Edward Snowden, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés) acusado por revelar documentos altamente clasificados y que actualmente vive como fugitivo en Rusia.


El 13 de enero, ante una pregunta sobre ambas solicitudes, el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest argumentó que había una “diferencia muy considerable” entre el caso de Manning y el de Snowden.


“Chelsea Manning es alguien que ya pasó por el proceso de justicia militar, ya enfrentó el debido proceso, fue hallada culpable, sentenciada por sus crímenes y los reconoció”, dijo Earnest. “Snowden se escapó hacia un país adversario y ha buscado refugio en una nación que recientemente tomó acciones concertadas para socavar la confianza en nuestra democracia“.


Earnest también señaló que, aunque Manning dio a WikiLeaks una serie de documentos “dañinos para la seguridad nacional” estadounidense, los que Snowden reveló son “mucho más serios y mucho más peligrosos”. Ninguno de los documentos que filtró Manning estaban clasificados más allá del nivel secreto. 


Chelsea Manning todavía se identificaba como Bradley Manning cuando fue desplegada a Irak en 2009. Trabajó como analista de inteligencia para estudiar posibles actividades insurgentes en el área que patrullaba, lo que le dio acceso a una red clasificada.


Copió cientos de miles de registros de incidentes militares de las guerras de Afganistán e Irak que, entre otras cosas, exponían abusos hacia reos en la prisión iraquí de Abu Ghraib y mostraban que el saldo de civiles muertos en los combates en Irak era mucho mayor al de las estimaciones oficiales. 


Los archivos también incluían alrededor de 250 mil cables diplomáticos de embajadas estadounidenses en todo el mundo, que detallaban conversaciones y acuerdos sobre temas delicados, así como reportes de servicios de inteligencia sobre prisioneros en Guantánamo que seguían retenidos sin haber enfrentado un juicio y un video de un ataque aéreo sobre Bagdad en el que murieron, entre otros, dos reporteros de Reuters.

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