​De listos

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No son pocos los festivales carnavaleros que se publican a lo largo y ancho de nuestra geografía andaluza con cierto sabor estival una vez que finalizó la Semana Santa. Bombardean las redes sociales con el anuncio de un festival en tal pueblo o ciudad.



Unos empresarios que quieren ganar dinero a costa de las agrupaciones de carnaval, sobre todo de comparsas y chirigotas, y de vez en cuando algún que otro cuarteto. Cierto es que las agrupaciones cobran por sus actuaciones (faltaría más), cierto es que a veces son muchos los kilómetros en autobús que tienen que recorrer, todo esto es comprensible, y también es cierto que cuando una agrupación se ha comprometido con algún que otro empresario, ha tenido que rechazar otra actuación en otro punto de Andalucía, porque ha llegado tarde y se ha comprometido con el primero. Todo ello muy loable.



Pero ahora viene la segunda parte. Estos empresarios que no arriesgan absolutamente nada tienen la potestad suficiente para suspender el festival cuando ve que está exponiendo demasiado dinero y la venta de entradas al evento no van de la manera que les hubiera gustado que se vendieran, es decir, a un ritmo frenético. Vaya si son listos. Así también soy yo empresario.



Así que ni corto ni perezoso, tan sólo tienen que coger su móvil y mandar un whassat al director o autor de las agrupaciones en cuestión, porque hasta para eso son cobardes, que no tienen ni siquiera la vergüenza de llamarles personalmente (me imagino para que no les caiga el chaparrón) y les comunica que se suspende el festival porque no se han vendido las suficientes entradas, a tan sólo tres o cuatro días de la fecha señalada.


Y ¿ahora qué? ¿Quién pierde? Lógicamente la agrupación, que en su día dijo no a otro certamen, e incluso el espectador que con ilusión por ver a su comparsa o chirigota en directo se queda con las ganas.



Ahora que hay tantas asociaciones, creo que las agrupaciones deberían plantear este problema. Deben de dejar de ir a los festivales en plan compadre, es decir, sin contrato firmado por ejemplo, y de una vez por toda poner pie en pared, no dejarnos avasallar y mostrar nuestra dignidad. Esto es cosa de todos, y todos tienen que ir a una, pues sin duda alguna si vamos por nuestra cuenta seguiremos perdiendo en estos menesteres.

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