Los trapos sucios de la era dorada del cine

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El Hollywood clásico esconde algunos pasajes oscuros que bien podrían estar sacados de los guiones dramáticos más crudos. Lamentablemente, esos comportamientos tan habituales en la época dorada del cine poco tienen que ver con la ficción, y entre ellos el más sonado es el acoso al que famosísimas actrices fueron sometidas por parte de los productores de sus películas.


Ni siquiera en el país de Oz era todo luz y bondad. Nada más lejos de la realidad, ya que hubo mucho comportamiento incorrecto en el rodaje de la famosa película. La peor parte se la llevó su protagonista, Judy Garland, que según afirmó, fue víctima del acoso sexual al que le sometieron los enanos que aparecen en la cinta.


La mayor parte de ellos tuvo una conducta ejemplar, pero hacían falta tantos que acabaron contratando a todos los que encontraron, incluyendo a prostitutas y proxenetas con todo tipo de antecedentes penales. Pronto se hicieron notar apareciendo borrachos en el plató o montando orgías en el hotel en el que se alojaban. Los más conflictivos acosaban a la joven Garland metiéndose bajo su falda, a pesar de que la chica tenía sólo 17 años. Sin embargo, los que peor se portaron con la actriz no fueron los enanos, sino los productores de la película.


La adolescente Garland dio el estirón en pleno rodaje, y para disimular su cambio físico, los productores le obligaron a llevar unas dolorosas fajas reductoras para que siguiera pareciendo una niña. Se las apretaron tanto que casi le provocan una lesión de columna,y en su empeño por seguir explotándola como estrella infantil, también le obligaron a abortar un par de años después.

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