El Real Madrid juega a otro nivel

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El Real Madrid se ha proclamado campeón de la Supercopa de España gracias a su victoria ante el Barcelona en el Santiago Bernabéu, con goles de Marco Asensio y de Karim Benzema. 


Este es el séptimo título de los blancos con Zidane como entrenador. Los madridistas llegaban al partido de vuelta con ventaja gracias al 1-3 cosechado en el Camp Nou el domingo, y no ha perdonado la oportunidad de tumbar a su eterno rival con dos zarpazos. Desde el minuto uno el Madrid supo controlar el tiempo del duelo y con una presión adelantada ahogó cualquier opción azulgrana de poner en problemas a Navas. 


Poco tardó Asensio en decantar todavía más la balanza hacia el lado blanco: el mallorquín, que está de dulce, cogió la pelota a treinta metros de la puerta de Ter Stegen y lanzó un zurdazo inapelable que se coló por la escuadra.


Por más que el Barcelona intentaba reaccionar, el centro del campo merengue era muy superior. Kovacic y Modric impusieron su juego y los chicos de Valverde no pudieron fiarlo todo a Messi. De hecho, en toda la primera parte Keylor Navas fue un espectador más. Benzema puso la sentencia Tras unos primeros veinte minutos de apabullante dominio madridista, el Barça iba avanzando aunque sin hacer demasiado daño, y la puntilla llegó con un disparo a la media vuelta de Benzema. 


El francés cuajó un gran encuentro y el colofón fue un bonito tanto: recibió de espaldas y no se lo pensó. Nada pudo hacer el portero. El descanso no revitalizó al cuadro catalán, pero al menos la fe de Messi y Suárez metió algo de miedo en el cuerpo a la defensa del Real Madrid. Lucas Vázquez se había estrellado en el palo y lo mismo les sucedió tanto al argentino como al uruguayo. Leo pudo acortar distancias con una jugada casi perfecta desde el lateral del área pero tras un buen regate a Carvajal no acertó entre los tres palos. 


Su remate con clase fue escupido por el larguero. También la madera dejó con la miel en los labios al nueve culé: un rechace del portero lo cazó el charrúa de cabeza, y la bola fue a parar a la cepa del palo. El Real Madrid mostró su apabullante fútbol: físico, intensidad y acierto. La fórmula mágica para los títulos. En frente, un Barcelona por hacer y que, a día de hoy, está años luz de una plantilla que no se cansa de ganar.



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