En lo que va de año han muerto 39 linces.

​Miguel Ángel Simón, director del proyecto Life+Iberlince, asegura que "no pone en riesgo su recuperación en la Península Ibérica".
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La vida en libertad implica la exposición a riesgos para cualquier especie animal, también para el lince ibérico, que poco a poco va incrementando su presencia en la Península Ibérica no sin sufrir bajas como consecuencia de atropellos, furtivismo o simplemente enfermedades. 


En lo que va de año han muerto 39 linces, una cifra que supera ya la de todo 2016, si bien, según ha explicado a Efe Miguel Ángel Simón, director del proyecto Life+Iberlince, esto "no pone en riesgo su recuperación lince en la Península Ibérica".


"La recuperación sigue con paso firme y se espera que este año la población continúe subiendo hasta superar los quinientos ejemplares frente a los 483 con los que se cerró 2016", ha señalado tras precisar que las pérdidas registradas en 2017 suponen un 8% de la población total.


Por territorios, en Andalucía -que engloba Doñana-Aljaraje y Andújar-Cardeña (zonas históricas) y Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén), se han registrado 27 muertes; en Mértola (Portugal) dos, las mismas que en Matachel (Badajoz), y 8 en Montes de Toledo (Castilla La Mancha). Simón ha reconocido que la cifra de muertes es "elevada" y ha remarcado que el atropello sigue siendo la principal causa, pues 21 animales han perdido la vida este año en carreteras y uno en una vía de tren, frente a los 15 que murieron atropellados el año pasado. Se espera que este año la población continúe subiendo hasta superar los quinientos ejemplares 


En Andalucía es donde se registra el mayor número de atropellos, con un total de 13, aunque es significativo el incremento que se ha producido en Castilla La Mancha, donde se ha pasado de uno en 2016 a siete este año. La explicación es que en esta zona no había presencia de linces hasta el 2014, cuando empezaron a realizarse las primeras sueltas y, desde entonces, la población "ha ido creciendo, la dispersión aumenta y el riesgo de atropellos en mayor", ha indicado. 


A ello se suma que se trata de una zona -como sucede en Jaén o Doñana- en la que existen importantes infraestructuras viarias que también incrementan ese riesgo, lo que no sucede en Extremadura o Portugal, donde las carreteras próximas a las áreas de reintroducción son secundarias y con poco tráfico. A esta causa de muerte le sigue el furtivismo, con cinco pérdidas -cuatro en Andalucía y uno en Portugal- por la acción de cazadores que actúan al margen de la ley. Según Simón, su organización lleva mucho tiempo "trabajando con la Federación Andaluza de Caza y están muy concienciados, pero siempre hay quienes no respetan", ha lamentado. 


La asociación conservacionista WWF se ha mostrado "consternada" ante el aumento de los casos de mortalidad de lince ibérico en las últimas semanas en Andalucía, tanto por la recurrencia de atropellos en los mismos 'puntos negros' que los ecologistas vienen denunciando como por la muerte de animales por causas "que veíamos superadas", como el furtivismo. 


En relación a los casos de furtivismo, el responsable del Programa de Especies de WWF España ha reaccionado a la aparición de dos cadáveres en el plazo de un mes en Jaén con proyectiles plomados en la cabeza, "e incluso con indicios de haber sido disparados de cerca y con ensañamiento, lo que habla de una acción no fortuita, sino intencionada". 


Así lo ha indicado a Europa Press el responsable del Programa de Especies de WWF España, Luis Suárez, que ha expresado la "sorpresa" del colectivo en tanto que "no esperábamos, porque no había ningún motivo, que este año la tasa de mortalidad estuviera tan alta y volviéramos a cifras que, aunque en el conjunto de la población no son preocupantes, no acaban de dejarnos tranquilos".




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